.Proyecto
En este umbral milenarista los viejos paradigmas, sustentadores de nuestra realidad construida a lo largo de milenios, están siendo superados y en su lugar asistimos a grandes cambios sociales, culturales y tecnológicos, que abren expectativas inusitadas para el ser humano.
Zeus nos ha devuelto una Europa en torno a la cual, lenta y trabajosamente, se van reuniendo todos sus miembros. Hoy podemos celebrar la concertación de 27 naciones en un proyecto común largamente soñado. Mañana, todos los europeo/as, seremos Europeo/as. La política, la economía y la cultura penetrarán en nuestros corazones a través de un contacto personal más fluido y de unas Instituciones representativas del sentir ciudadano. Este sentimiento europeo se ha ido forjando lentamente gracias a la confluencia de civilizaciones que nos han ofrecido una manera de ser, ver y pensar muy rica en matices.
La superación de las barreras que nos separaban a lo/as europeo/as, construidas como muros de contención, se han convertido en autopistas de comunicación por las que circulamos libremente. Pero este espacio, al que llamamos Europa, que ha desterrado las guerras de su suelo, próspero y democrático, no es más que un lugar en el mundo.
Fuera de nuestras fronteras conviven los conflictos bélicos con el hambre de poblaciones inertes. Las pateras y la genética, los fundamentalismos de todo tipo e Internet forman parte de una extraña mezcla en este mundo globalizado. Lo arcaico y lo nuevo comparten espacio y tiempo en nuestra cotidianidad viajera.
La población europea no es homogénea ni tiene una lengua única. La inmigración contribuye a conformar una Europa multiétnica, diversa, en busca de espacios de entendimiento, donde las diferentes culturas contribuyan a enriquecer el patrimonio de todos. Resulta absolutamente necesario establecer canales donde la comunicación entre personas sea fluida, asequible y permanente.
Nuestra identidad es precisamente nuestra diversidad, "yo es otro y yo soy los otros". Para vehicular este concepto utilizaremos básicamente la palabra a través de redes tecnológicas, como elemento principal de comunicación, para el conocimiento del otro, de nosotros, única posibilidad de debilitar con garantías la violencia y desigualdades de todo tipo que nos rodean.
Para desarrollar un auténtico sentimiento europeo, y espacio común de valores democráticos, es necesario sentirnos próximos, adentrarnos en la cotidianidad del otro/a, conocer las diferentes culturas, establecer vínculos entre Instituciones, artistas, filósofo/as, científico/as, etc., ¡entre personas!
Los avances tecnológicos y su confluencia con el arte posibilitan establecer puentes de unión entre capitales europeas, facilitando una comunicación creativa para un mayor y mejor conocimiento mutuo e inmediato como base de una construcción armoniosa y productiva.
Hoy, en un mundo tan convulso, lleno de incertidumbres, se hace necesario reflexionar sobre el modelo a seguir.
En esta coyuntura global, la Unión Europea puede ser un referente esencial para el mejor entendimiento entre naciones y convivencia pacífica de civilizaciones.
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El proyecto desarrolla una metáfora del hecho racial, cultural e idiomático característico de nuestra conflictiva sociedad, pues no es la identidad sino la alteridad la que nos refleja, nos hace reconocibles ante nosotros/as mismo/as, nos estimula a conocer al otro/a en nosotros/as, a relacionarnos de manera creativa y recíprocamente reveladora.
Es un homenaje a las lenguas (más de cinco mil en todo el planeta) y al pensamiento, al deseo irrefrenable del ser humano por fabular, por idear, por soñar, etc., por comunicarse y compartir.
Al abolir las fronteras, obstáculos artificiales entre países, el mundo se convierte en un lugar sin barreras ni obstáculos. Desde cualquier punto podemos ver hasta el infinito. Comprobaremos que todo pertenece a todo. Nuestro/as vecino/as franceses/as, alemanes/as, polaco/as, italiano/as, etc. están realmente próximo/as a nosotros/as. Cruzando la calle, podemos verlo/as y oírlo/as y comunicarnos con ello/as.
e=mc27 propone un viaje por toda la UE sin tener que salir de la propia ciudad. En este viaje podremos entrar en la cotidianidad de otros lugares, conocer y compartir el arte y la cultura, hacerlos nuestros.
La utilización, casi generalizada de Internet, telefonía móvil, vídeo-conferencia, tele-presencia, etc., nos acercan el mundo y sus gentes. La tecnología ha reducido, de forma drástica, las distancias. Pero casi siempre esta comunicación se realiza en forma privada y en espacios cerrados.
Con este Proyecto, la sacamos a la calle, a los lugares de paseo y encuentro, para implementar a la realidad, una realidad virtual, integrando en el paisaje urbano de nuestra ciudad otras ciudades.
Actualmente, podemos comprobar la posibilidad de conexión de millones de personas entre sí en todo el mundo mediante telefonía móvil e Internet. La fuerza que adquieren estas interconexiones marcan un hito en las relaciones humanas planetarias, por ello, debemos hacer un gran esfuerzo para que la brecha tecnológica no produzca mayores desigualdades y sí las mismas oportunidades.
No todo es entretenimiento o negocio. El arte, en esta ocasión, permite derivar esa energía y concentrarla en una acción simultánea en todos los países de la Unión Europea. Reafirmando la voluntad de compartir el conocimiento y los medios de comunicación, se acrecentarán los vínculos entre personas y grupos en pos de la construcción de una UE más culta y solidaria.
e=mc27 es una ventana abierta desde la cual miraremos y seremos vistos. Más de 450 millones de personas unidas, trabajando en la implementación de mecanismos de cooperación a través del arte.
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